Londres. Sólo ida

*

*

“Londres tiene algo que hace que todo el mundo la encuentre encantadora”, me dijo alguien que lleva más de 20 años viviendo, creciendo y haciendo mucha pasta, por cierto, (aun habiendo empezado de cero) en la capital inglesa. Fue en respuesta a lo que, a priori, iban a ser unas posibles vacaciones por mi parte pero que, a la postre, terminaron en unos cuantos meses de estancia, trabajo y supervivencia.

Bajo mi punto de vista, eso que convierte a Londres en una ciudad tan increíble y adictiva es lo acogedora que es. Sí, pero no acogedora porque sea tranquila, cómoda o barata, precisamente, que para el caso habrá miles de ciudades mucho más satisfactorias  en este sentido. Sino acogedora porque representa una polis que ostenta la gran virtud de generar, en el eventual viajero que acabe dejándose caer por allí, la sensación de que encontrará todo aquello cuanto busque, incrementando la impresión de no sentirse extraño, solo, ni desamparado por la distancia: En definitiva, sea lo que sea que vayas buscando, tangible o intangible, es muy probable que lo vayas a encontrar en un lugar como Londres.

Porque sí. Porque es una ciudad susceptible a hacerte sentir una persona anónima. Una ciudad inmensa que no ha perdido el sentido de tratar de tener ciertos rincones paralelos al clásico campo, destinados a la comodidad y la lejanía del ruido o la polución (un más que buen porcentaje de extensión londinense está constituido por zonas verdes tan grandes como Hyde Park). Incluso a pesar de la crisis mundial, resulta ser una de esas ciudades repletas de posibilidades, que cree en las ideas, en el error humano y en las segundas oportunidades. Es una ciudad para ricos y para menos ricos. Para turismo y para trabajo. Con centenares de opciones a nivel de cultura y entretenimiento y que sabe adoptar lo mejor de cada país que la habita, integrándolo todo en un sitio universal y con una infraestructura que mantiene clasicismo, modernidad y leyendas: Casi cada calle, casi cada rincón, guarda algún mito que te invita a sumergirte por conocerlo. Un día libre en Londres, cargado con una cámara de fotos, algo de comida y 3 ó 4 latas de cerveza se puede convertir en una experiencia a poco que te dejes llevar por ese encanto, por esa historia de la que la ciudad entera pretende hacerte partícipe.

Quizá no sea el sitio ideal para tener una familia, ni tampoco sea la ciudad perfecta para aprender inglés, pero si estás deseando hacer una escapadita en forma de viaje sin billete de vuelta, se me ocurren pocas opciones mejores o más satisfactorias que lo que simboliza Londres.

En cualquier caso, desengañaos: no llueve tanto. Y cuando lo hace, (casi nunca especialmente fuerte) más de una vez tendréis la tentación de querer caminar en libertad por sus calles: sin paraguas, escuchando vuestra canción favorita y sabedores de que en pocos lugares del mundo habréis llegado a tal nivel de encanto y complicidad con un lugar.

Anuncios

2 comentarios el “Londres. Sólo ida

  1. Francisco dice:

    ¡Londres tiene un encanto sin igual! A ver cuando te animas a volver :D

    • Armand L. dice:

      Hombre, Fran el Londoner!

      Sí que he de volver a la ‘pérfida Albión’, jejeje… Algún día! Eso me lo he prometido. Lo del billete de vuelta ya sí que me lo tengo que pensar. Mientras no sea vía Ryanner, yo encantado ;D

      Un abrazo, crack!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s