Una historia con final abierto

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-Un chico entra en un vagón de un Metro en el que sólo puede fijar sus ojos en una chica. Ambos demuestran que a una casualidad tan remota también se le puede llamar Destino. Siete meses después, entre lágrimas y tras darse su abrazo más íntimo, la chica pide un deseo: “nunca me dejes”.

-Un joven en un avión que está a punto de despegar rumbo a una ciudad inglesa. En su equipaje varios años de recuerdos y un miedo aterrador. Ese miedo que todos hemos tenido alguna vez. El miedo de no volver a ver a alguien a quien quieres de una forma que no logras explicar con palabras. El miedo de que, cuando el avión despegue, la habrá perdido para siempre. Y los milagros no existen, así que se acabó. Toca llenar la mente de mil y un problemas para que sólo al dormir tenga un espacio para pensar en ella. Un espacio que nunca dejará de repetirse.

-Una escena de frustración, de una madrugada tormentosa. Un hombre con la mirada perdida, en su viejo coche, soñando despierto con que en cualquier momento va a aparecer. Pero a ella le atormenta un pasado en el que el hombre no estuvo. Unos fantasmas que la miran y la persiguen. Que le recuerdan que su ropa cayó, arrugada, ante ellos.

Y, mientras, en la radio del viejo coche, suena una antigua canción de Roy Orbison. Y al hombre, entonces, le invaden las ganas de vivir, convencido que el amor puede con todo. Que va a conseguir rescatarla de esa situación. Que ambos se merecen otra oportunidad. 

Que, en definitiva, no importa si el tiempo se escapa, porque aún lo pueden lograr, si se dan prisa.

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Un comentario el “Una historia con final abierto

  1. Ahora entiendo algo cuando comentaste lo de el destino y tus experiencias en trenes…

    Una mezcla de Los puentes de Madison, tu vida y tu canción favorita…

    Nuestra vida ya está escrita? Los sentimientos están escritos en una canción que pasó desapercibida, con un grito de fuerza y un último empujón. Una imagen en escena final de una película… qué triste ! Podemos intentar moldearla con diferencia a todo eso! Podemos cruzar la calle, antes que esperar que la crucen por nosotros. Podemos bajarnos del coche hoy y también mañana aunque no llueva. Podemos no esperar al final,para darnos cuenta que pudimos cambiar el principio

    Aunque lamentablemente no todo depende de nosotros aún siempre queda alguna pieza por mover, un peón que se convierte en reina… pero bueno no te preocupes! ni trenes ni metro! nos vamos andando!

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