Ad astra per aspera

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-¿Quién eres tú? -se preguntó mirándose al espejo al regresar a su dormitorio. Se estuvo contemplando durante un buen rato con curiosidad-.

¿Quién eres? ¿Qué eres? ¿Dónde está tu sitio?

Perteneces a las legiones del trabajo, con todo lo que es bajo, ramplón y feo. Tu puesto está con los bueyes y con los esclavos, en lugares sucios, que huelen mal. Como esas verduras agrias. O esas patatas que se están pudriendo.

¡Huélelas, maldito, huélelas!

Y, sin embargo, te atreves a abrir libros, a escuchar buena música, a que te gusten las buenas pinturas, aprendes a hablar bien, a pensar cosas que no se les ocurren a los de tu clase, a separarte de bueyes y de mujeres vulgares, y a amar a una mujer pálida y espiritual, que está a un millón de millas de ti y que vive en las estrellas.

¿Quién eres tú y qué eres? ¡Maldito seas! ¿Y tú vas a triunfar?

Amenazó con el puño a su imagen en el espejo y, luego, se sentó al borde de la cama, para soñar con los ojos abiertos. Al cabo de un rato, sacó una libreta y el álgebra, perdiéndose en las ecuaciones cuadradas, mientras las horas iban pasando, se apagaban las estrellas y, en la ventana, asomaba la luz grisácea del amanecer.

*

-Has salido del barro, -se dijo con toda solemnidad-. Se te han abierto los ojos a un gran resplandor y quieres alzarte a las estrellas con el propósito de conseguir lo que la propia vida ha hecho, matar al simio y al tigre, arrancándole tu herencia a los poderes supremos.

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No puedes detenerte. Has de seguir. Hasta el final.

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Martin Eden, de Jack London

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2 comentarios el “Ad astra per aspera

  1. Azo dice:

    El espejo no suele mentir. Y no siempre la gloria está en las estrellas.
    Mal final.
    Bonito video
    Un saludo

    • Armand L. dice:

      Cierto, Azo. Lo que pasa es que la escena resume un proceso de transformación. Por compararlo con algo, sería como una mezcla entre Taxi Driver y En busca de la Felicidad.
      Proceso de transformación, en cualquier caso, que puede que empiece ahí, pero en ningún caso acaba como, a priori, esperas que podría acabar.
      En algún momento me tomaré un post entero para hablar de la obra autobiográfica de Jack London, Martin Eden, que tan adentro me ha llegado. Por añadir algo más de dicho relato, tan interesante me parece la determinación por caminar a las estrellas, como el polvo de estrellas, de talento, de perseverancia, de lucha, dejado, como un rastro, a la ascensión. Algo susceptible a ser re-aprovechado por aquel que no es capaz de brillar bajo ninguna circunstancia.

      Un abrazo fuerte.

      PD: El vídeo no es que sea muy bueno, y la baterista va a destiempo, pero… aparte de la canción, me encanta cómo lo da todo =)

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